Porque con todo mi ser, de rodillas mientras oraba y sentía un nuevo vacío dentro de mí , le oré a Dios entregándole a Luca y pidiéndole que lo recibiera en sus brazos porque sabía que él había partido a Su Presencia. Esa madrugada del 14 de febrero de 2025, con mi esposo, dimos nuestra ofrenda más grande a Dios: nuestro amado Luca . Querida Melanie: Al final, con las oraciones y el clamor, sí tocamos el cielo, pero fue para entregar al ángel más hermoso. Sí tocamos el cielo